Nada más difícil y placentero que el camino en la vida
cuando se es mamá. Después del primer llanto, de ese llanto urgente que llega tras
el miedo, las ganas y el dolor, todo se trastoca.
Con los hijos se transita otra vez la ruta andada, descubres
de nuevo el susto del mar, la magia de La Noche aquella que nos regalara
Excilia Saldaña y comienzas a sentir en lo más hondo la preocupación de si lo
haré bien, de cómo será mañana.

