La colega Yaicelin Palma nos cuenta su experiencia en la cobertura periodísitica al paso de la Caravana que trasladó los restos de Fidel Castro por Las Tunas.
Ya pasaron algunos días, pero la memoria ni siquiera lucha contra el
olvido porque la experiencia se perpetúa, minuto a minuto, con tan solo
escuchar el nombre de Fidel Castro, o ver en los alrededores de mi
tierra el reflejo de su uniforme verde olivo.
El dos de diciembre de 2016 será un día imborrable para mí, como lo
es para todos los cubanos el dos de diciembre de hace 60 años. En ambos
su figura se convierte en el centro de todas las remembranzas.